Era 1990. Trabajaba en la Universidad de las Américas Puebla y un día nos regalaron dos boletos para un concierto de
Juan Gabriel que se realizaría en el campus.
En realidad mis imágenes respecto de este compositor e intérprete estaban mediadas por lo que mis amigos decían de su supuesta homosexualidad y además era un cantante popular y por esas fechas me sentía intelectual que no estaba para escuchar ese tipo de música.
¿Juan Gabriel? Pero bueno, los boletos eran gratis, era viernes, y a Oli le gustó la idea de ir.
Más o menos a las 5, unas 3 horas y media antes de la hora anunciada, nos formamos en la fila para entrar. Empezó a llover y yo a pensar que no valía la pena, que quizá debíamos irnos, etcétera. El paraguas que llevaba y las ganas de Oli de entrar fueron lo único que me retuvieron ahí. Entramos como a las 6 y media y más quería regresar a la casa: el lugar que nos tocó era la parte de atrás, en unas rampas, desde donde apenas se veía el escenario. Pero como digo desde hace años, "gratis, hasta las patadas": Ya estábamos adentro y no había más que esperar que comenzara.
A las 8 y media no pasó nada, porque el aguacero estaba en su punto. Alguien cerca de nosotros dijo que no empezaba porque era peligroso por la electricidad y esas cosas, pero hoy sé que en realidad se trataba de darse una explicación de por qué seguíamos ahí, parados en el tercer nivel de una grada, con los pies totalmente mojados, con frío y demás incomodidades, esperando un concierto que no comenzaba.
A las 8:40 finalmente se apagaron las luces, comenzó un acorde conocido que no recuerdo cuál fue y salió a escena el mismísimo Juan Gabriel.
No estaba tan gordo como hoy y era la encarnación misma de la energía, cantando, bailando, yendo de aquí para allá, canción tras canción.
De pronto, me di cuenta de que el paraguas estaba quién sabe dónde y el saco daba vueltas sobre mi cabeza; me di cuenta que Oli, los cientos de personas que estábamos en la grada, los casi cinco mil en total que habíamos resistido el aguacero (y seguíamos aguantándolo) y yo, el intelectual, el fresa, el que dijo alguna vez que Juan Gabriel era simple y repetitivo, además de poco estructurado en su música, todos pues, estábamos bailando y cantando a la par que este sujeto extraordinario, al que no le ha importado mucho lo que se diga de su vida personal, y que es, sin duda, uno de los grandes artistas de México.
Compositor popular, cuyas letras y melodías tienen mucho de fórmula, pero que, además de darle un sello personal inconfundible a esa fórmula lo que se agradece, canta a y desde prácticamente todos los estados de ánimo que podemos experimentar: el amor y el desamor, el optimismo descarado y la tristeza más profunda. Contagia su energía, se vuelve parte de las nostalgias personales, de los sueños y las esperanzas, de los fracasos y las alegrías.
Juan Gabriel, uno de los más prolíficos compositores en la historia musical de México. Uno de los pocos íconos que han demostrado que en realidad no necesitan de la televisión, cuando saben hacer bien lo que hacen.
Les invito a escuchar esta canción, que es de las que más me gustan de él, sin dejar de decirles que en esta ocasión me ha costado mucho, mucho trabajo elegir alguna de entre los cientos de canciones que ha escrito y publicado.
Disfrútenla pues. Y si Juan Gabriel todavía les saca ronchas, nomás vayan a un concierto suyo y luego me platican.
Blas Torillo.
boomp3.comAbrázame muy fuerteCuando tú estás conmigo,
es cuando yo digo
que valió la pena
todo, todo lo que yo he sufrido.
No sé si es un sueño aún
o es una realidad
pero cuando estoy contigo es cuando digo:
que este amor que siento
es porque tú lo has merecido,
con decirte amor que otra vez he amanecido
llorando de felicidad;
a tu lado yo siento que estoy viviendo.
Nada es como ayer.
Abrázame que el tiempo pasa y él nunca perdona,
ha hecho estragos en mi gente como en mi persona.
Abrázame que el tiempo es malo y muy cruel amigo,
Abrázame que el tiempo es oro si tú estás conmigo,
Abrázame fuerte, muy fuerte y más fuerte que nunca,
siempre abrázame.
Hoy que tú estás conmigo,
yo no sé si esta pasando el tiempo o tú lo has detenido
así quiero estar por siempre,
aprovecho que estás tú conmigo
te doy gracias por cada momento de mi vivir.
Tú cuando mires para el cielo,
por cada estrella que aparezca amor es un "te quiero".
Abrázame que el tiempo hiere y el cielo es testigo
que el tiempo es cruel y a nadie quiere por eso te digo:
Abrázame muy fuerte amor, mantenme así a tu lado
yo quiero agradecerte amor todo lo que me has dado,
quiero corresponderte de una forma u otra a diario;
amor yo nunca del dolor he sido partidario,
pero a mí me tocó sufrir cuando confié y creí
en alguien que juró que daba su vida por mí.
Abrázame que el tiempo pasa y ese no se detiene,
abrázame muy fuerte amor que el tiempo en contra viene,
Abrázame que Dios perdona pero el tiempo a ninguno,
Abrázame que no le importa saber quién es uno,
Abrázame que el tiempo pasa y el nunca perdona
ha hecho estragos en mi gente como en mi persona,
Abrázame que el tiempo es malo y muy cruel amigo
Abrázame muy fuerte amor.